La puerta de la mansión se abrió con un crujido solemne, y un hombre alto, de cabello gris peinado hacia atrás y un porte autoritario, apareció en el umbral. El patriarca de la familia Argent.
Vestía un traje impecable, con un reloj antiguo que asomaba de su bolsillo, un símbolo de riqueza heredada.
—Señor Alaric, es un honor tenerlo aquí. Soy Charles Argent. Por favor, pase.
Asentí, entrando al vestíbulo. techos altos, candelabros antiguos y paredes adornadas con retratos familiares de gener