DÉCADAS ATRÁS…
—¿Estás segura? —preguntó Safira, con los ojos brillando de emoción mientras se inclinaba hacia adelante.
Esther asintió, sujetando con fuerza su taza de té, como si el calor que emanaba pudiera calmar la tormenta de emociones que llevaba dentro.
—Estoy embarazada, Safira —susurró con una sonrisa tímida que no podía esconder la felicidad que iluminaba su rostro.
Safira soltó una carcajada y se levantó para abrazarla.
—¡Eso es increíble! —exclamó, atrayendo la atención de algunos