Mientras tanto, Mariah, después de haber soportado una paliza brutal, estaba al borde de perder la conciencia.
Cuando terminaron de golpearla, los agresores salieron de la habitación, claramente con la intención de dejarla jadeando y que se las arreglara sola.
Mariah luchó por levantar un brazo, logrando incorporarse del suelo. Solo ese movimiento le drenó casi toda la fuerza.
Apoyándose en la pata del escritorio, miró los moretones que cubrían su cuerpo y sintió un oleaje de odio hacia Beatriz