Los ojos de la señora Thorne estaban hinchados y enrojecidos, el rostro pálido; era evidente que había llorado toda la noche. Entró hecha una furia, señalando a Senna con rabia mientras la acusaba:
—¡Tú, mujer desgraciada, deberías haber muerto hace tres años! ¡No deberías haber vuelto! ¡Devuélveme la vida de mi Astrid! ¡Mi pobre hija, murió tan miserablemente!
Tobias y Maxime notaron su hostilidad y se levantaron enseguida, bloqueando la ventana donde estaba Senna.
Maxime señaló a la señora Th