Vanessa entró en la sala y sacó una botella de vino. Se sentía abrumada por todas las emociones que había estado reprimiendo y quería desahogarse, dejando que el alcohol las ayudara a fluir.
Luca permaneció en silencio, pero se sentó a su lado, empujándole suavemente su copa.
Ambos compartieron un entendimiento silencioso, bebiendo una copa tras otra sin decir palabra.
Tras unos cuantos tragos, Vanessa se sintió un poco más tranquila y finalmente confesó a Luca lo que acababa de suceder.
—No sé