Cuando Mariah regresó de su viaje de negocios, le informaron que Leonardo había estado en el extranjero todo ese tiempo y que no había vuelto.
Por alguna razón, sintió una punzada de desilusión al escuchar esa noticia. Antes de irse, se había prometido a sí misma que no dejaría que las acciones de Leonardo la afectaran; pero ahora… ni siquiera lo había visto.
Decidida a no quedarse atrapada en ese torbellino emocional, Mariah desvió toda su atención hacia el trabajo, sumergiéndose en sus tareas