Al escuchar el sonido de las llaves tintinear afuera de la puerta, Luca e Isla cambiaron al instante de su ambiente juguetón a una actitud seria.
Los dos ya habían acordado que, para no despertar sospechas en Vanessa, debían mantener la actuación en cuanto ella regresara.
—Tío Luca, tienes que tomar tu medicina. Aunque no comas, no puedes saltarte los medicamentos —insistió Isla, empujando el vaso de agua y las pastillas hacia él.
—No voy a tomarla. No pienso comer hasta que tu mamá vuelva —Luc