8. Una máscara de hielo
8 Una máscara de hielo
Elise siente que el corazón se le acelera, pero su rostro sigue siendo una máscara de hielo. Boris nota el cambio, aunque no dice nada por el momento. Simplemente le ofrece el brazo y ella lo toma con naturalidad.
—¿Todo bien? —pregunta él en voz baja.
—Todo perfecto —responde Elise, firme.
Cuando pasan junto a ellos, Boris hace un leve asentimiento con cortesía.
—Lebedev —dice en tono neutral.
Kris apenas puede articular palabra. Asiente torpemente, incapaz de apartar la vista de Elise.
Ella mantiene la mirada fija al frente, con paso seguro, aunque por dentro todo su cuerpo tiembla. No quiere mirar atrás, no quiere recordar.
Joanne clava las uñas en su bolso, observando cómo aquella mujer rubia, tan hermosa y serena, se aleja tomada del brazo de uno de los hombres más poderosos del país.
“¿De dónde lo conoce? Seguro es una cazafortunas” piensa Joanne con amargura en su corazón.
Elise, por su parte, siente que cada latido resuena en su pecho como un eco sordo.