76. El mar no la reclama
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Elise cae al agua con un chapoteo agudo que se pierde entre el rugido de las olas. El impacto no es limpio. No es elegante. El agua la recibe con violencia y, debajo, la piedra la espera.
El golpe le roba el aire, ella protege su estómago. Algo cruje en su hombro cuando el cuerpo se hunde. El mundo se vuelve blanco, luego negro.
Después, nada.
Solo olas golpeando roca. Solo espuma. Solo el mar moviéndose como si nada hubiera pasado.
La corriente la arrastra sin delicadeza. Su cuerpo choca co