La reconoció de inmediato. Tenía una vaga imagen de ella.
Si no le fallaba la memoria, era la mujer que había visto de compras con Javier Ortiz. Carmen Soto, creía que se llamaba.
Sofía Vargas recordó entonces la mirada repulsiva que le había dirigido Javier aquel día y sintió una oleada de náuseas.
Apartó la vista, perdida en sus cavilaciones.
«¿Acaso Carmen pretende vengar a Javier?», se preguntó.
Era casi cómico. No podía creer que alguien realmente apreciara a un tipejo como Javier.
Aunque,