Eduardo Vega no se atrevió a sostener la mirada penetrante de Sofía.
Buscó de inmediato la mirada de Valeria, desesperado por justificarse.
Sabía que recuperar el favor de Valeria era, en ese momento, su prioridad absoluta.
—Vale, déjame explicarte.
Valeria se soltó bruscamente de la mano de Eduardo. Su habitual máscara de dulzura e inocencia apenas lograba mantenerse.
En la mirada de Valeria solo había resentimiento y desconcierto.
—Ya escuchamos la grabación, Eduardo. ¿Qué más quieres decir? ¿