«No pueden seguir así de distanciadas», pensó Lorena, la angustia estrujándole el corazón. «Si mis hijas se llevan tan mal, ¿qué va a pasar con la empresa?»
Solo de imaginarlo, sentía que el aire le faltaba.
No, sus hijas no podían seguir así.
—Mira, Sofía, parece que tu hermana tiene algún problema, por eso está tan difícil y te habló de esa manera —dijo, eligiendo sus palabras con cuidado—. No te enojes tanto con ella. Tú sabes cómo es, llevas toda la vida conociéndola, ¿o no?
—¡Mamá!
Sofía la