La actitud de Lorena hacia ella había dado un giro de ciento ochenta grados.
Esta vez, Sofía estaba decidida a aprovechar la oportunidad a como diera lugar. No cometería los mismos errores del pasado.
Ella observaba a una hija que parecía más dócil que antes. Tenía algo que decirle, pero no encontraba las palabras para empezar. Sabía que, a veces, lo mejor era dejar que el tiempo se encargara de sanar ciertas heridas y cambiar a las personas.
Sin embargo, el asunto de Valeria…
Apenas cuando iba