Capítulo 386
Después de todo, era una verdad innegable: nadie más en esa empresa tenía el valor para hacer algo así. Y era precisamente la presencia de Alejandro lo que le infundía esa confianza.

Aprovechando la situación, Mateo se acercó con naturalidad a su lado para hacer las presentaciones.

—Bueno, creo que lo mejor será ir a la oficina. Deberíamos pensar con calma en nuestro siguiente paso, ¿no creen?

Cuando los tres entraron en el área principal, la primera persona que los recibió fue una recepcionist
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