El asistente observaba desde un rincón, paralizado, sin atreverse a acercarse.
—Señor Carter, no se enoje… ¿Pasó algo? —se animó a decir en voz baja.
La voz de su asistente pareció traer a John de vuelta a la realidad.
—Dime una cosa, ¿qué carajos se cree esa estúpida de Sofía? ¿Cómo se atreve?
Solo de pensarlo, sentía que se le retorcían las entrañas de rabia. Al principio, ella estaba de su lado, era suya. No entendía cómo, de un momento a otro, esa mujer había decidido irse con la competencia