La preocupación la consumía. Siempre temía que otros la superaran, que el futuro de la empresa se viera comprometido, que los altos ejecutivos tuvieran una mala imagen de ella. Tantas cosas la presionaban al mismo tiempo que sentía que no podía ni respirar.
Alejandro respiró hondo, sin saber bien cómo ordenar sus pensamientos. Aunque la dedicación de Sofía era admirable, se estaba exigiendo demasiado.
Era natural que su cuerpo se resintiera por ello.
Pero...
Entrecerró los ojos; sentía que algo