Sofía murmuraba palabras que ni se entendían mientras dormía, con la frente mostrando angustia.
Le bastó una mirada a Alejandro para darse cuenta de que su sueño era intranquilo, aunque no podía imaginar qué pesadillas la estaban atormentando.
Con el corazón partido, se sentó a su lado en la cama y le susurró con suavidad.
—Ya, tranquila. Aquí estoy, Sofi. No le hagas caso a lo que sea que estés soñando, nada de eso es real. Siempre voy a estar contigo. Estoy aquí a tu lado…
Él permaneció a su l