El asistente personal de John Carter cambió por completo su actitud servil por una soberbia.
—Si eres empleada de la directora Vargas, ¿por qué no viene ella en persona? ¿Para qué mandan a una simple asistente?
La asistente de Sofía contuvo la rabia.
—Soy la única asistente personal de la directora. Yo vine porque tengo toda su confianza para representarla.
El asistente de Carter la miró con desprecio y, para marcar aún más la distancia, le respondió en un inglés perfecto:
—Entonces que venga el