A la mañana siguiente, Sofía Vargas apareció en el edificio de Inmobiliaria Panorama rebosante de energía.
Ese día vestía un traje sastre blanco impecable que resaltaba su belleza natural y le daba un aire de seguridad inigualable. Caminaba también con un porte que intimidaba.
¿La habían acaso corrido? ¿Y qué? Sofía no se iba a quedar sin hacer nada.
Al llegar a Inmobiliaria Panorama, sus tacones resonaron contra el piso, anunciando su presencia con cada paso.
Se dirigió directamente a la oficin