—¿Qué haces?
Sofía rio ligeramente.
—Ya, no te preocupes. Mejor concentrémonos en el trabajo, ¿sí? No le des tantas vueltas.
Elena lo pensó un momento y concluyó que, en efecto, tenía razón.
Mientras conversaban, alguien llamó a la puerta de su oficina.
Las dos voltearon al mismo tiempo.
La persona que había tocado miró a Sofía.
—Señorita Vargas, la directora general quiere verla.
Una sombra cruzó su mirada.
—Voy para allá.
Elena, a su lado, aventuró una hipótesis:
—¿Será por lo que pasó en la m