«¿Con hechos? Está bien, te voy a demostrar de qué soy capaz».
Daniel respiró profundo. Al ver que nadie a su alrededor se movía, la rabia lo consumió.
—¿Qué tanto miran? ¿No tienen nada mejor que hacer? ¿O qué? ¿No se piensan largar? ¿Tan desocupados están?
Al ver su actitud, los extras contratados no pudieron contenerse.
Uno por uno, se acercaron a él.
—Todavía no nos ha pagado.
—Acordamos un precio y todavía no hemos visto ni un centavo.
—Este tipo no estará pensando en no pagarnos, ¿o sí?
Al