—Antes me dejé llevar por chismes, pero ya entendí todo. Vine porque quiero que me perdones.
El escándalo que ambos habían armado frente al edificio de la empresa había atraído a una multitud considerable.
Incluso algunos, sin entender bien qué pasaba, aplaudían y se unían al griterío.
—¡Dile que sí, dile que sí!
Los gritos resonaban por todas partes, pero la sonrisa de Daniel se ensanchaba cada vez más.
De hecho, entre la multitud había varios actores que él mismo había contratado para animar e