—¡Este malcriado!
El asistente, con algo de temor, se atrevió a preguntar:
—Director, ¿quiere que busquemos la manera de sacar al joven?
—¡Sáquenlo, claro que tienen que sacarlo!
El padre de Daniel parecía furioso, pero en el fondo se sentía avergonzado.
—A estas alturas, ¿qué más vamos a hacer? Tenemos que sacarlo.
Por muy penoso que fuera el comportamiento del muchacho, si la noticia se corría, era la reputación de la familia Mendoza la que quedaría mal parada. ¿Y qué pasaría con las acciones