—Laurita, sé que has pasado un mal rato últimamente. Escoge lo que quieras para compensarte.
Daniel, con un gesto despreocupado, le entregó a Laura una tarjeta de banco.
—Ya sabes el NIP. Si necesitas más dinero, me dices.
Al ver la tarjeta, se sintió un poco abrumada por el detalle.
—Daniel, eres tan bueno conmigo.
Él la rodeó con sus brazos.
—Eres mi mujer, claro que te voy a tratar bien. Ve de compras en la tarde. Y no quiero que regreses hasta que te hayas gastado todo el dinero.
Ella se acu