En ese momento, la prioridad absoluta era su estado.
—¿Te sientes bien?
Alejandro inclinó ligeramente la cabeza al preguntar.
Ella lo afirmó, esforzándose por mantener la compostura.
—No es nada, creo que solo se me pasaron un poco las copas.
Apartó su mano y, tras dar apenas un par de pasos hacia la salida, su cuerpo se tambaleó, a punto de desplomarse. Por suerte, Alejandro la sostuvo a tiempo.
Él se dio cuenta de que Sofía solo estaba tratando de hacerse la fuerte.
Sin más, la tomó en brazos,