Capítulo veintiséis. Luces en la cama
Luces en la cama
Paula se miró al espejo, llevó los dedos a sus labios e inevitablemente el recuerdo del beso se coló en su memoria. Ese beso había sido… caliente, ella no podía describirlo de otra manera. Incluso estando en la piscina rodeada de agua, había sentido la caliente humedad entre sus piernas.
La joven apartó los dedos de sus labios bruscamente, sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo carmesí. Ella estaba segura de que no tenía nada que ver con la vergüenza, pero sí con el deseo