Capítulo veintinueve. Salvada por la abuela
Salvada por la abuela
«Tu secreto estará muy bien guardado, te lo prometo».
Carolina Fernández, la asistente de Arturo, se sentó en la silla detrás de su escritorio, se frotó la frente, se apartó las gafas que utilizaba sin necesitarlas, resopló y casi con derrota dejó caer la cabeza sobre sus manos con desesperación.
«Tu secreto estará muy bien guardado, te lo prometo».
Carolina no podía confiar en aquella promesa hecha por Sofía, si ella cedía una primera vez la mujer la tendría en sus manos