Capítulo veintiocho. Malévolos planes
Malévolos planes
«Y tú, el agua de mi fuente»
—¿El agua de mi fuente? —murmuró Paula.
Ella no podía creer que dijera aquellas palabras, incluso le sonó a canción. Lo más cercano a… ¿Una declaración de amor?
Paula negó.
—No puede ser amor, es muy pronto para eso. Quizá alguna clase de atracción sexual, ¡Sí, quizá era eso! ¿Verdad?
Paula continuó con su debate.
—¿Por qué no puede ser amor?
—¡Mierda! —gritó Paula al escuchar la pregunta de Arturo.
Ella se giró para ver al hombre recargado en el m