Capítulo trece. No te quejes
No te quejes
Paula sonrió con satisfacción, habían terminado de limpiar el desastre en el que había convertido la cocina. Alejandro se notaba cansado, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja en los labios que llevó tranquilidad al corazón de la joven.
—Llevaré a Alejandro a su habitación, le daré un baño y meteré a la cama. Aprovecha para hacerlo mismo —dijo Paula, el tono empleado por la mujer fue una clara orden.
Sin embargo, el magnate no refutó, asintió y salió de la cocina detrás de ellos.