Capítulo setenta y uno. No cambia nada
No cambia nada
Arturo guardó silencio, la serenidad de Paula al revelar la verdad le provocó un ligero escalofrío por toda la columna vertebral, no quería imaginar lo estaba provocando en los viejos Zambrano, al final de cuentas eran ellos quienes tenían que dar muchas, pero muchas explicaciones.
—No tengo la menor idea de lo que hablas, mucho menos de los exámenes de ADN de los que hablas, en todo caso será algo ilegal o alterado —dijo la mujer apenas recuperó el habla.
—¿No lo saben? —cuestio