Capítulo setenta. Jugada maestra
Jugada maestra
Carolina esperó ansiosa la llegada de Diego en el estacionamiento, su mirada estaba puesta en todos los sitios y se aseguró de quedar frente a una de las cámaras de seguridad por cualquier eventualidad.
—¿Qué te pasa, mami, estás temblando? —preguntó Lucas.
Carolina tragó saliva.
—Estoy cansada, cariño, hemos tenido algunos días duros de trabajo —dijo como excusa.
—Creo que la culpa es de esa mujer que se te acercó hoy en la puerta del colegio, se veía muy enojada. ¿Por qué mami?