Capítulo setenta y seis. El amor en un solo ser
El amor en un solo ser
Arturo se quedó de una pieza, miró a Paula y luego a la puerta…
—Arturo, ¿me has escuchado? —preguntó la joven con los dientes apretados por el dolor que empezaba a nacer en su bajo vientre…
—¿Leticia?
—Sí, Arturo, Leticia —gruñó.
—¿Nuestra hija? —preguntó atónito.
—¡No, la hija del lechero! —gritó enfadada.
Paula apretó los labios y se mordió el interior, no estaba para los chistes de Arturo, si él estaba en shock, ella tenía dolor.
—¡Paula!
—Date prisa o voy a castrarte