Capítulo setenta y cinco. ¡Está llegando!
¡Está llegando!
Al siguiente día, Carolina dejó el hospital en compañía de Diego, los futuros padres lo hicieron con la seguridad de que el embarazo de Carolina estaba en perfecto estado, luego del chequeo antes de firmar el alta médica, tal como lo había prometido el galeno.
Diego era el hombre más feliz de toda España, quería brincar sobre una pata. El hombre casi se volvió loco en el momento que escuchó el corazón de su bebé por primera vez, se había sentido tan conmovido que no había hecho