Capítulo sesenta y cuatro. Es mi esposa
Es mi esposa
Aitor miró con cierta satisfacción cómo Diego reclamaba a Carolina para él, aunque ninguno de los dos le hubiera dicho nada, era evidente que entre ellos algo sucedía, además del notable e innegable parecido que existía entre Lucas y Diego, solo un ciego no se daría cuenta de que eran padre e hijo.
Él lo había notado, pero quería una oportunidad con Carolina, lo deseaba tanto, que no le había hecho mención alguna. Ahora la situación era distinta, él se sentía atraído por otra mujer