Capítulo cuarenta y seis. Para un listo, un listo y medio
Para un listo, un listo y medio
Carolina miró en completo silencio a Paula, ella no se atrevía a preguntar por el contenido de esos papeles, pero por su rostro pálido, Carolina podía jurar que no eran buenas noticias; sin embargo, Alejandro no tuvo ningún reparo en preguntar:
—¿Era lo que buscábamos?
Paula apartó la mirada de los trozos de papel, miró a Alejandro y asintió.
—Es lo que buscábamos —dijo casi ahogándose con sus palabras.
Paula sintió culpa al preguntarse si las iniciales en esos p