CAPÍTULO CINCUENTA Y UNO
Camila
En el aeropuerto:
—¡Larissa! —la llamé al acercarme a mi hermana.
—Dios mío, mira qué barriga... ¿estás segura de que estás de cinco meses? —dijo, y puso las dos manos sobre mi barriga mientras se acercaba sonriendo para abrazarme.
— Cinco meses, mira cómo ha crecido —la abracé con fuerza.
— Vaya, ya me muero de ganas de saber si es niño o niña —Larissa se agachó hasta la altura de mi barriga—. La tía ha venido desde muy lejos solo para descubrirlo de pr