CAPÍTULO CINCUENTA Y DOS
Júlia
Fue horrible tener que aguantar a Isaque en la fiesta de revelación de Camila; aunque intenté evitar a ese hombre por todos los medios, lo pillé mirándome varias veces y fingí no verlo, porque no quiero crear problemas.
Cuando salí y fui al dormitorio a buscar un abrigo, sentí que algo iba mal y, con ese mal presentimiento, decidí dar media vuelta en el pasillo y me topé con él. Miré a todos lados y no vi a nadie; volví a sentir miedo: estaba sola con ese