La tarde estaba tranquila, como si todo el caos de la mañana hubiera sido un mal sueño. Mientras revisaba algunos documentos, mi teléfono empezó a sonar. Lo tomé distraída, concentrada en los gráficos del papel que sostenía en las manos
—¿Señora Xanders? —preguntó una voz amable al otro lado de la línea.
—Sí, soy yo —respondí, curiosa, alejé el teléfono de mi oido para ver la pantalla, solo entonces vi que la llamada era del colegio de Addy
—Llamamos para informarle que, debido a que Addy ha si