Sarah
La mirada de Cristhian a la espera de una respuesta mía era como un torrente, no dejaba de atravesarme. Podía sentir cómo cada una de sus palabras calaba hondo, no tanto por lo que decía, sino por cómo lo hacía. El aire se volvió demasiado dificil de respirar como si alguien hubiese qapagado el aire acondiconado y cerrado las ventanas, wsentía que me sofocaría en cualquier momento
–Dime la verdad, Rubí –insistió, esta vez bajó un poco la voz, pero sus palabras seguían siendo armas afilada