Cristhian
No fui a Vanpur al día siguiente. Ni al otro. Ni al otro.
Priya me había pedido espacio. La palabra se repetía en mi cabeza como un eco hueco. Espacio. No era un no. No era un adiós. Pero tampoco era un sí. Era una pausa indefinida en un momento en el que yo acababa de recuperar toda una vida.
Los primeros dos días fueron los más extraños de mi existencia. Despertaba como Marcus y, durante unos segundos, todo estaba en orden: el techo de madera, el olor a sal, el sonido distante del p