Caminaba un par de pasos detrás de Cristhian. A lo lejos, vi a Ryan agitando su mano para que viéramos dónde estaba, o al menos para que Cristhian lo viera. Yo no debía estar ahí, lo noté en cuanto Ryan me miró. Su gesto fue de sorpresa, lo cual era normal, pero también de frustración. Enseguida supe que quería verse a solas con su hermano. Empecé a caminar despacio de forma inconsciente, arrepentida de haber ido a ese encuentro.
—¿Cómo te ha ido, Rubí? —me preguntó después de saludar a Cristhi