Cristhian
El día había llegado, y lo sentía como un peso en el pecho. El evento de fin de año era perfecto, planeado con una precisión que rozaba la obsesión. Todo estaba bajo control: las luces deslumbrantes, las animaciones para los niños, los regalos cuidadosamente seleccionados. Cada detalle reflejaba lo que se esperaba de mí: perfección. Pero dentro de mí, todo estaba en caos.
Rubí no estaba. Exqaminé el lugar como quien verifica que todo marcha bien, pero me importaba un carajo que todo ma