Sarah
Los últimos dos meses habían sido un limbo extraño. Xavier no había vuelto a dar señales de vida, y aunque parte de mí estaba aliviada, otra parte no podía evitar preguntarse cuándo caería el próximo golpe, cuando llevaría a cabo su tan mencionada venganza y cual sería la parte que me tocaría de ella.
Pero más allá de las amenazas que se desvanecían como ecos lejanos, estaba Cristhian, tenía que ocultarle lo de las llamadas, tenía que ocultarle que temía el siguiente movimiento de Xavier