Cristhian
—Entonces, se conocieron en la universidad… —no me lo acababa de creer. El grupo X y el grupo VanderBlake habían comenzado como uno, en un garaje en la humilde casa del señor X.
—Sí —afirmaron al unísono el señor X y mi madre.
—Y si las cosas hubiesen sido diferentes, Melissa y yo…
—Xavier… —las risas se evaporaron del rostro de mi madre, que se ensombreció.
Después de comer cerré el trato con Xanders, nuestras emoresas por fin se asociarían. Discutiamos los detalles del acuerdo cuando