Sarah
El trayecto al hospital fue eterno. O quizás solo lo sentí así porque nadie hablaba. Jacob manejaba con los nudillos blancos de tanto apretar el volante. Anastasia iba sentada a mi lado, con la mirada fija en la ventana, como si contar los árboles pudiera evitar que la realidad la alcanzara.Yo iba en el asiento trasero, con una mano sobre el vientre y la otra cerrada en el teléfono, aunque ya sabía que no iba a sonar.
Seguía sin entenderlo del todo. Devon estaba en ese avión. Cristhian ta