El mensaje escondido en la fotocopia la acompañó hasta el amanecer.
No la había movido en toda la noche. Tampoco había dormido bien. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a ver la frase escrita al reverso, pequeña y precisa, como si alguien la hubiera dejado allí sabiendo exactamente cuánto podía empujarla.
Empieza por el cuarto que le prepararon.
Dobló la fotocopia, la guardó en el forro interior de su cartera y salió al pasillo.
La mansión despertaba con su elegancia mecánica de siempre: emple