El frasco seguía sobre el tocador de la habitación azul.
Clara no lo había abierto. No pensaba hacerlo. Pero tampoco lo había movido, porque moverlo habría sido una reacción, y no quería que nada de lo que Celeste había dejado tuviera el poder de hacerla reaccionar sin que ella lo eligiera.
La cena esa noche fue en el comedor principal. Emilio presidía. Leonardo a su derecha. Clara frente a él, en un lugar que nadie le había asignado pero que todos parecían aceptar que era el suyo porque era e