El salón de la gala tenía la escala que tienen los eventos cuando el dinero ha decidido que el espacio también debe hablar.
Techos altos, candelabros, flores en columnas de cristal que hacían el ambiente más ligero de lo que era. Ciento veinte personas se movían con la familiaridad de quienes comparten los mismos eventos durante años y, por esa misma razón, sabían exactamente a quién mirar cuando algo nuevo entraba al salón.
Clara y Leonardo entraron juntos, y la entrada fue en sí misma informa