Mundo ficciónIniciar sesiónIsabela lo esperaba en la biblioteca cuando Leonardo llegó de la reunión con la junta, sentada en el sillón que había sido suyo antes de que existiera Clara, con una copa de vino que no había tocado más que para sostenerla entre las manos.
—Necesitaba verte —dijo, antes de que él pudiera preguntar qué hacía allí.
—Son las nueve de la noche, Isabela.
—Lo sé. Y sé que







