El primer pago de mi nuevo sueldo como mano derecha de la Corporación Turner se reflejó en mi cuenta bancaria con una cifra que antes me habría parecido un error de sistema. No usé ese dinero para lujos. Lo usé para comprar la verdad. Contacté a un investigador privado externo, un hombre que no figuraba en la nómina de los Turner ni en los registros de Benjamín. Le entregué los archivos que había respaldado de la computadora de mi exesposo y le di una sola orden: "Encuentra lo que la amnesia m